domingo, 13 de agosto de 2017

LA ARQUITECTURA DEL MADRID DE LOS AUSTRIAS



    La llegada de la Corte a Madrid en 1561 con el rey Felipe II, no suscitó entusiasmos en la alta nobleza castellana, que miraron con cierto desdén el aspecto mas bien modesto, de una villa discreta.
Pero fueron cuatro fueron los motivos que animaron al Monarca a elegir Madrid: el clima, más benévolo que el toledano- lugar donde hasta ese momento se asentaban las Cortes del Imperio español-; la abundancia de agua - y es que si rastreamos en los orígenes del nombre Madrid podremos observar que es una derivación de Matrice, "la madre de las aguas"; su posición geográfica central y por último, y siempre según las crónicas, Madrid fue elegido por no tener en la ciudad un poder político (el nobiliario) ni religiosos que hiciesen sombra al real.





Oleo de Antonio Joli, donde se puede apreciar una muestra de los edificios de aquella época: El Palacio del Buen Retiro

Enseguida, por parte de la Corona o del Concejo se elaboraron planes de adecentamiento y embellecimiento de la ciudad, pero la nobleza se retrajo de invertir en grandes gastos que supusieran la construcción de nuevos y dignos palacios, aunque  debió haberlos, sin duda, y sabemos de la existencia de palacios o fincas suburbanas en la periferia, como la casa de las Siete Chimeneas o las casas de Antonio Pérez, en el camino de Atocha.

    La Iglesia, sin embargo, se estableció pronto en la Corte, y a diferencia de la remisa aristocracia, sí apoyó la nueva capitalidad, quizás deseosa de que la Corte no volviera a Toledo. Por lo que, desde los primeros años de condición de Corte, se fundan y establecen en Madrid numerosas órdenes religiosas, aunque las inversiones constructivas y arquitectónicas del estamento religioso debieron ser humildes y de cierta provisionalidad, a la que aluden incluso algunos escritores del XVII.




  Por Madrid de los Austrias se entiende aquella parte de la ciudad que tuvo una especial relevancia, y que floreció gracias a la presencia de la corte, durante los casi dos siglos que duró la dinastía de los Habsburgo en España, desde que en 1506 Felipe I el Hermoso fue reconocido como rey consorte, de la reina Juana, hasta la muerte de Carlos II en 1700.



La Plaza de la Villa

Abarca algunos puntos claves del centro histórico de la ciudad, donde la Plaza Mayor, la Plaza de Oriente y la Plaza de la Villa son sus núcleos centrales.



Jardines y estanque del Buen Retiro de Mazo

Es cierto que Madrid en los siglos XVI y XVII abarcaba mucho más, hasta la plaza de Santa Bárbara por el norte o el Paseo del Prado por el este (el Parque del Retiro era el límite por este lado), pero quedaban un poco a las afueras y conocieron épocas de esplendor en tiempos posteriores.


 A diferencia de los límites históricos, perfectamente establecidos a través de la cerca de Felipe IV, la zona promocionada turísticamente como Madrid de los Austrias carece de una delimitación precisa. Se circunscribe a un ámbito sensiblemente menor, que comprende parcialmente los barrios administrativos de Sol y Palacio, pertenecientes al distrito Centro de la capital.


 Aquí se encuentran conjuntos monumentales construidos tanto en los siglos XVI y XVII, cuando reinó en España la dinastía Habsburgo, como en épocas anteriores y posteriores.
San Nicolás de los Servitas S.XII

 Por lo general, todos ellos quedan incluidos en los itinerarios turísticos que utilizan la expresión Madrid de los Austrias. Es el caso de las iglesias medievales de san Nicolás de los Servitas y san Pedro el Viejo, de los siglos XII y XIV, respectivamente




 
             
  San Pedro el Viejo S.XIV

 

Casón del Buen Retiro



En orden inverso, existen monumentos promovidos por los Austrias no integrados en las citadas rutas, al situarse fuera de los barrios de Sol y Palacio. Algunos ejemplos son el Salón de Reinos y el Casón del Buen Retiro, que formaron parte del desaparecido Palacio del Buen Retiro, y los jardines homónimos.



                                                                         Salón de Reinos


 Casa-Museo de Lope de Vega, fachada posterior

También quedan excluidas de esta clasificación turística zonas de menor valor monumental, pero con un gran significado histórico en la época de los Austrias. Es el caso del barrio de las Letras, articulado alrededor de la calle de las Huertas, donde coincidieron algunos de los literatos más destacados del Siglo de Oro español, tales como Félix Lope de Vega, Miguel de Cervantes o Francisco de Quevedo.


Y también la Torre de la Parada en el Monte del Pardo, o la Casa de Campo, concebida por Felipe II como una finca de recreo y reserva de caza.

En la primera mitad del siglo XVI, antes de su designación como capital, Madrid era una villa de tamaño medio entre la urbes castellanas, con cierta relevancia social e influencia política. Tenía entre 10 000 y 20 000 habitantes y formaba parte del grupo de dieciocho ciudades que disfrutaban del privilegio de tener voz y voto en las Cortes de Castilla.



San Jerónimo el Real en una foto de 1928, donde aún se puede ver su claustro, hoy día incorporado al Museo del Prado

Había acogido en numerosas ocasiones las Cortes del Reino y, desde la época de los Trastámara, era frecuentada por la monarquía, atraída por su riqueza cinegética. Además, uno de sus templos religiosos, San Jerónimo el Real, fue elegido por la monarquía como escenario oficial del acto de jura de los príncipes de Asturias como herederos de la Corona.
 El primero en hacerlo fue Felipe II (18 de abril de 1528), que 33 años después fijaría la Corte en Madrid, y la última Isabel II (20 de junio de 1883).



Carlos I (r. 1516–1556), Tiziano

El primer monarca de la Casa de Austria, mostró un interés especial por la villa, tal vez con la intención de establecer de forma definitiva la Corte en Madrid.



Palacio Real de El Pardo (ca. 1630) de Jusepe Leonardo. Madrid, Patrimonio Nacional.

El emperador impulsó diferentes obras arquitectónicas y urbanísticas en Madrid. A él se debe la conversión del primitivo castillo de El Pardo en palacio, situado en las afueras del casco urbano



Palacio del Pardo. Patio de los Austrias.

De este proyecto sólo se conservan algunos elementos que, como el Patio de los Austrias, quedaron integrados en la estructura definitiva del Palacio Real de El Pardo, fruto de la reconstrucción llevada a cabo en el siglo XVIII, tras el incendio de 1604.


El Alcazar en 1534

Otro de los edificios que el monarca ordenó reformar fue el Real Alcázar de Madrid, un castillo de origen medieval, que fue pasto de las llamas en 1734 y en cuyo solar se levanta en la actualidad el Palacio Real. Duplicó su superficie con diferentes añadidos, entre los que destacan el Patio y las Salas de la Reina y la llamada Torre de Carlos I.



Puerta de Guadlajara y antigua muralla

Entre los proyectos urbanísticos promovidos por Carlos I, figura la demolición de la Puerta de Guadalaxara, el acceso principal de la antigua muralla cristiana de Madrid, y su sustitución por una más monumental, con tres arcos.



Fue levantada hacia 1535 a la altura del número 49 de la actual calle Mayor y el 2 de septiembre de 1582 desapareció en un incendio



Iglesia de San Ginés en la actualidad.

En 1541, se dispuso la ampliación de la Iglesia de San Ginés, situada en la calle del Arenal



Al final de la calle Arenal se abre la Plaza de Isabel II que, con el nombre de Caños del Peral, fue muy importante en la época de los Habsburgo.


Los Caños del Peral (Museo en metro de Ópera)

En el siglo XVI existía aquí una fuente muy grande y vistosa llamada así, de los Caños del Peral, con siete pilas y siete caños, donde acudían los vecinos a lavar la ropa y los aguadores a llenar sus cántaros.


El Convento de San Felipe el Real, de 1547, fue uno de los puntos de encuentro más importantes del Madrid de los Austrias. Su lonja recibió el sobrenombre de mentidero de la villa, por los rumores que allí se fraguaban.​ El edificio, destruido en 1838, poseía un relevante claustro renacentista, compuesto por 28 arcos en cada una de sus dos galerías.



La Capilla del Obispo es, sin duda, la construcción religiosa de mayor interés arquitectónico llevada a cabo en Madrid, en tiempos de Carlos I.​ Fue levantada entre 1520 y 1535, como un anejo de la iglesia medieval de San Andrés.


Responde a una iniciativa de la familia de los Vargas, una de las más poderosas del Madrid medieval y renacentista y en ella se encuentran sus sepulturas.



Iglesia del Buen Suceso, situada en la Puerta del Sol

En 1529, Carlos I ordenó que el Real Hospital de la Corte, de carácter itinerante ya que acompañaba a la Corte en sus desplazamientos, quedara establecido de forma fija en Madrid. Su edificio, conocido como Hospital del Buen Suceso, estaba integrado por un recinto hospitalario y una iglesia, que fueron concluidos en 1607. A mediados del siglo XIX, se procedió a su derribo dentro de las obras de ampliación de la Puerta del Sol, donde se encontraba.



Monasterio de las Descalzas Reales

En cuanto a las residencias palaciegas, cabe mencionar la de Alonso Gutiérrez de Madrid, tesorero del emperador, cuya estructura fue aprovechada, durante el reinado de Felipe II, para la fundación del Monasterio de las Descalzas Reales. Recientes intervenciones en este edificio han puesto al descubierto elementos originales del patio principal del citado palacio



El Palacio de los condes de Paredes de Nava o Casa de San Isidro, donde tiene sus instalaciones el Museo de los Orígenes, se encuentra en la plaza de San Andrés. Fue construido en el solar de un antiguo edificio donde, según la tradición, vivió Iván de Vargas, quien, en el siglo XI, dio alojamiento y trabajo a san Isidro. Data de la primera mitad del siglo XVI.




Por su parte, la Casa de Cisneros data del año 1537 y está construida en estilo plateresco. Situada entre la calle del Sacramento y la plaza de la Villa, su primer propietario fue Benito Jiménez de Cisneros, sobrino del cardenal Cisneros (1436–1517), de quien toma su nombre.




 Resumen Madrid de los Austrias I




Felipe II, Tiziano

En 1561, Felipe II (r. 1556–1598) estableció la Corte en Madrid.
Se llevó a cabo, un proyecto de ordenación urbanística, consistente en la alineación y ensanchamiento de calles, el derribo de la antigua muralla medieval, la adecuación de la plaza del Arrabal (antecedente de la actual Plaza Mayor) y la construcción de edificios públicos como hospitales, hospicios, orfanatos, instalaciones de abastos y templos religiosos.





Puso al frente de este plan al arquitecto Juan Bautista de Toledo. Sin embargo, la falta de medios y lentitud burocrática del consistorio y el desinterés mostrado por la Corona en la aportación de recursos ralentizaron su desarrollo.
Juan Bautista trabajó en el Alcázar de Madrid, Palacio Real de Aranjuez, San Jerónimo el Real, Casa de Campo  y también trazó la fachada del convento de las Descalzas Reales de Madrid

 

Siguiendo la dirección de los caminos que partían de la villa y, a su alrededor, surgió un entramado de calles estrechas, aunque dispuestas hipodámicamente, (en cuadrícula).
El que conducía hasta Alcalá de Henares (hoy calle de Alcalá) vertebró el crecimiento urbano hacia el este, al igual que el camino que llevaba a San Jerónimo el Real, sobre el que se originó la carrera de San Jerónimo. Por el sudeste, la expansión tomó como eje principal el camino del santuario de Nuestra Señora de Atocha (actual calle de Atocha).
Hacia el sur, las nuevas casas se alinearon alrededor del camino de Toledo (calle de Toledo) y, por el norte, la referencia urbanística estuvo marcada por los caminos de Hortaleza y de Fuencarral



No fue suficiente para satisfacer la demanda de viviendas, por parte de cortesanos y sirvientes de la Corona. Tal situación llevó al monarca a promulgar el edicto conocido como "Regalía de Aposento", mediante el cual los propietarios de inmuebles de más de una planta estaban obligados a ceder una de ellas a una familia cortesana Este decreto favoreció el desarrollo de las llamadas "casas a la malicia", un tipo de vivienda con el que sus propietarios intentaban evitar el cumplimiento de la norma, mediante diferentes soluciones (una única planta, compartimentación excesiva de los interiores, ocultación a la vía pública del piso superior...).


En 1590, la Corona y el Concejo crearon la Junta de Policía y Ornato, organismo presidido por el arquitecto Francisco de Mora, con el que se intentó poner fin a los desarreglos urbanísticos



 Dibujo anónimo del edificio hacia 1596-1597. Final obras Felipe II. Los hermanos Buratines ofrecen un espectáculo de funambulismo

Procedió a la remodelación de la fachada meridional del Real Alcázar de Madrid y levantó la Iglesia de San Bernabé (1594-1595), en El Escorial (Madrid).



En Madrid construyó el Convento de Santa Isabel (1596), a partir de un primitivo edificio perteneciente a Antonio Pérez


Trazó los planos de la capilla del desaparecido Convento de Nuestra Señora de Atocha (1598), reedificado en el siglo XX como Real Basílica. Hacia 1600 intervino en el Convento de San Felipe el Real, procediendo a su restauración.



El Puente de Segovia, con el Alcazar al fondo

Promovió la realización de diferentes infraestructuras urbanas, caso del Puente de Segovia, la calle Real Nueva (actual calle de Segovia) y la Plaza Mayor. adoptándose soluciones menos ambiciosas, ante las limitaciones presupuestarias.
la creación de una gran avenida, de aire monumental, que, salvando el río Manzanares por el oeste, conectase el antiguo camino de Segovia con el Real Alcázar. Finalmente, sólo pudo ejecutarse el puente (1582–1584), atribuido a Juan de Herrera



En el Alcazar se realizó la edificación de la Torre Dorada, obra de Juan Bautista de Toledo, y la decoración de las distintas dependencias. También ordenó la construcción, en las inmediaciones del palacio, de la Casa del Tesoro, las Caballerizas Reales y la Armería Real.



Monasterio de las Descalzas Reales,vista del claustro alto

El Monasterio de las Descalzas Reales fue fundado en 1559 por Juana de Austria, hermana del monarca


En 1583 abrió su puertas el corral de comedias del Teatro del Príncipe (en cuyo solar se levanta ahora el Teatro Español), institución clave en el Siglo de Oro español.




La Casa de las Siete Chimeneas (1574–1577), actual sede del Ministerio de Cultura, situada en la plaza del Rey. Su primer propietario fue Pedro de Ledesma, secretario de Antonio Pérez.



La Plaza Mayor, levantada sobre la antigua plaza del Arrabal, el centro comercial de la villa en aquel entonces, Felipe II, encargó su diseño a Juan de Herrera en el año 1580.



 El arquitecto Juan de Herrera (1533-1597)


Plaza Mayor en la actualidad, con la casa de la Panadería al fondo
Durante su reinado, se demolieron los edificios primitivos y dieron comienzo las obras de la Casa de la Panadería (1590). La estatua ecuestre corresponde al hijo de Felipe II, el futuro Felipe III, que continuó con la construcción de esta plaza.



Resumen Madrid de los Austrias II







Felipe III  Juan Pantoja de la Cruz 1606

En 1601, pocos años después de subir al trono Felipe III (r. 1598–1621) Madrid perdió la capitalidad a favor de Valladolid. Consiguió recuperarla cinco años después,

Continuó la remodelación de la Plaza Mayor: Un lugar casi siempre embarrado que Gómez de Mora (arquitecto oficial de Felipe III) reconvirtió en unos de los lugares centrales de la nueva capitalidad iniciada en tiempos de Felipe II.
Para ello utilizó un modelo que ya se había probado en Valladolid y que, en el fondo, respondía al modelo de foro romano de plaza porticada (según Chueca Goitia).


Concebida como un monumental escenario, los numerosos balcones que miran al interior de la plaza –237 exactamente– han sido desde sus orígenes palcos privilegiados para todo tipo de acontecimientos multitudinarios
Felipe III encarga la consecución del proyecto a Juan Gómez de Mora, que completa el recinto porticado en 1619. Tal y como la conocemos hoy en día, sin embargo, la Plaza Mayor es obra del arquitecto Juan de Villanueva, al que se encarga su reconstrucción tras el último de una cadena de graves incendios, el sufrido en 1790.



Para realizarla debió, ante de construir nada, allanar la zona, creando una especie de contrafuerte  en su lado oeste que originaría los famosos rascacielos del Madrid medieval en la calle de Cuchilleros.
Arco de Cuchilleros:

 

El edificio de viviendas en el arco de Cuchilleros forma parte del perímetro de la Plaza Mayor; su peculiaridad reside en que fue construido por Juan Gómez de Mora –que completó las obras de la gran plaza madrileña en 1619

Su creación resultó tan adecuada y original para una ciudad, convertida de improviso en Corte, que carecía por completo de modelo arquitectónico, que de inmediato fue reconocida como la imagen de Madrid, una arquitectura propia y personal del Madrid de los Austria
En la plaza , destaca la estatua ecuestre del propio rey, traída desde Italia como obsequio del Gran Duque de Florencia. Realizada en bronce, fue comenzada por Juan de Bolonia y terminada por su discípulo, Pietro Tacca, en 1616. Primero colocada en la Casa de Campo, en 1848, la escultura fue trasladada al centro de la Plaza Mayor, donde actualmente se exhibe, por orden de Isabel II.



Felipe III, tambien realizó los denominados viajes de agua (conducciones desde manantiales cercanos a la villa), entre los cuales cabe destacar el de Amaniel (1614–1616)

Se proyectaron numerosos edificios religiosos y civiles, algunos de los cuales fueron inaugurados en la época de Felipe IV.

 

 Maqueta de Gómez de Mora de su proyecto (1625).

De la nueva fachada del Real Alcázar (1610–1636), obra de Juan Gómez de Mora, que perduró hasta el incendio del palacio en 173


Y del Convento de los Padres Capuchinos, en El Pardo, fundado por el rey en 1612, las obras, sin embargo no comenzaron hasta 1638, ya con la asistencia del rey Felipe IV. Viéndose culminadas el 9 de Octubre de 1650. Esa es la estructura que ha llegado hasta nuestros días, si bien con bastantes transformaciones, debido a los deterioros sufridos durante la Guerra de la Independencia y, posteriormente, por la Guerra Civil




Fray Alberto de la Madre de Dios
En esos momentos fray Alberto estaba considerado como el arquitecto más importante del momento, y una vez muerto Francisco de Mora, el carmelita quedó al frente del resto de obras reales, hasta que en 1616 Juan Gómez de Mora tomó la iniciativa

Edificios:



El Real Monasterio de la Encarnación (1611–1616), fundado por Margarita de Austria, esposa del rey. Su fachada, obra de Juan Gómez de Mora (aunque posiblemente proyectada por su tío, Francisco de Mora)



El Palacio de los Duques de Uceda, levantado en pleno siglo XVII supuestamente con el ánimo de emular y aún superar la grandeza del viejo Alcázar, por lo que nos sirve para hacernos una idea de cómo era el antiguo edificio de la monarquía de los Habsburgo antes de que se convirtiera en Palacio Real con los borbones.
 El Palacio de los Consejos (también llamado del duque de Uceda) puede ser considerado un precedente en lo que respecta a la organización del espacio y fachadas, si bien carece de las torres de inspiración herreriana. Fue diseñado por Francisco de Mora, quien contó con la colaboración de Alonso de Trujillo, al frente las obras entre 1608 y 1613


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En los templos religiosos, la mayoría de las construcciones utilizaron como referencia el modelo jesuítico, de planta de cruz latina, que tiene su origen en la Iglesia del Gesú (Roma, Italia). La Colegiata de San Isidro.
        Abajo, incluía un eficaz pórtico o porche, sobre el que cabalgaba el coro hispánico de los pies, iluminado por los ventanales que se abrían en la fachada, cuya decoración se limitaba a escudos de los fundadores, patronos o de la orden, y a una escultura o relieve en piedra, alusivo a la advocación o titularidad del templo.

Diremos que en Madrid, de los templos que subsisten, adoptan este esquema de fachada, con o sin porche las Comendadoras, las Alarconas, Los Jesuitas, San Cayetano o San José.



El Convento de San Ildefonso de las Trinitarias Descalzas (o, sencillamente, de las Trinitarias), del año 1609, se encuentra en el Barrio de las Letras y en él fue enterrado Miguel de Cervantes.



Convento del Santísimo Sacramento, fundado en 1615 por Cristóbal Gómez de Sandoval y de la Cerda, valido del rey, sólo se conserva su iglesia (actual Catedral Arzobispal Castrense)



El Monasterio del Corpus Christi o de las Carboneras y la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen fueron empezados en 1607 y 1611, respectivamente, y ambos se deben a Miguel de Soria.


La Iglesia de San Antonio de los Alemanes, de 1606, es una de las más singulares del primer tercio del siglo XVII, por su planta oval.​ Su interior está decorado al fresco por Lucas Jordán, Juan Carreño de Miranda y Francisco Rizi.

 



Las iglesias de San Ildefonso (1619) y de Santos Justo y Pastor (hacia 1620) se encuentran entre las últimas fundaciones religiosas llevadas a cabo antes de la muerte del monarca en 1621.
La fachada de San Justo, es la actual Basílica de San Miguel, remodelada en época borbónica















Los hermanos José y Manuel del Olmo son perfectos representantes de este último tercio del XVII, con dos iglesias famosas por su belleza: los templos conventuales:



De las Góngoras, de 1663-75,


Y de las Comendadoras de Santiago, con hermosa y diáfana planta de cruz griega, iluminada por una cúpula completa, de 1667-97.


Otro reconocido arquitecto de la época, fue Francisco Bautista  autor de una bellísima capilla, fusión de la claridad compositiva y estructural del Barroco madrileño , la Capilla del Cristo de los Dolores, de la V.O.T., de 1660-64.




Resumen Madrid de los Austrias III



Felipe IV (r. 1621–1665) Velazquez

Con la capitalidad Madrid duplicó, en menos de cuarenta años, su extensión y por ende su población. La antigua muralla árabe debió ser derruida, siendo sustituida durante el reinado de Felipe IV por una mucho más amplia. Fuera de ella se crearon los arrabales, lugares de traza absolutamente irregular, quedando patente la poca planificación de los nuevos vecinos


Juan Gomez de Mora realizó tambien el proyecto de la llamada "Cerca de Felipe IV", que delimitaba Madrid al norte por las calles Génova, Sagasta, Carranza y Alberto Aguilera; al sur por las rondas; al este por el palacio del Buen Retiro y al oeste por el complejo del Alcázar Real.


Las nuevas edificaciones se construyeron con mayor calidad arquitectónica que en los periodos anteriores, al tiempo que se impuso un estilo propio, típicamente madrileño, de aire clasicista y de clara influencia herreriana, aunque también se observan rasgos prebarrocos. con un trazado de planta rectangular, dos o más alturas de órdenes, portadas manieristas, cubiertas abuhardilladas de pizarra y torres cuadrangulares, por lo general dos, con chapiteles rematados en punta, en la línea escurialense.




Durante su reinado, Madrid se convirtió en uno de los principales focos culturales de Europa y en el escenario donde se fraguaron muchas de las grandes creaciones del Siglo de Oro español. Además, la ciudad albergó la mayor parte de la colección pictórica del monarca, una de las más importantes de la historia del coleccionismo español.
Fue por tanto el siglo XVII en más rico culturalmente. En él vivieron pintores de la talla de Velázquez, Rubens, el Greco, Claudio Coello, Alonso Cano y Zurbarán



Así como los literatos Góngora, Quevedo, Cervantes, Lope de Vega, Tirso de Molina o Calderón de la Barca quienes, curiosamente y a pesar de la enemistad que les separaba, vivieron muy cerca unos de otros: en los alrededores de la calle Huertas donde se ubicaban distintos corrales como el del Príncipe, actual teatro Español.



Teatro Español, en la Plaza de Sanrta Ana. En primer término la estatua de Garcia Lorca



Gracias a las crónicas podemos saber que Madrid estaba por aquel entonces repleto de teatros y corrales donde se representaban sus creaciones



Se construyó una nueva residencia regia en el entorno del Prado de los Jerónimos, en el lado oriental del casco urbano. El Palacio del Buen Retiro desplazó hacia el este buena parte de la actividad política, social y cultural de la villa, que hasta entonces gravitaba únicamente sobre el Real Alcázar



La decoración del Salón del Reino, una de las dependencias más suntuosas de este último conjunto, fue ideada por Velázquez, quien combinó trabajos de su propia autoría (entre ellos La rendición de Breda y El príncipe Baltasar Carlos a caballo) con obras de otros artistas, como Zurbarán, Jusepe Leonardo y Juan Bautista Maíno, entre otros y la cámara de Felipe IV, que aparece en el lienzo.

Felipe IV siguió el modelo post-escurialense, de rasgos barrocos contenidos, que comenzó a forjarse con Felipe III. Este estándar aparecía en estado puro en el desaparecido Palacio del Buen Retiro, cuyo origen fue el llamado Cuarto Real, un anexo del Monasterio de los Jerónimos.



Vista de los jardines del Buen Retiro

 La primera fase, correspondiente al núcleo central (Plaza Principal), se concluyó en 1633, sólo un año después de realizarse el encargo. Por su parte, las obras de la Plaza Grande, el Picadero, el Salón de Baile, el Coliseo y los jardines se prolongaron, a lo largo de diferentes etapas, hasta 1640.
El recinto palaciego sufrió graves desperfectos durante la Guerra de la Independencia y, finalmente, fue demolido en la época de Isabel II, ante la imposibilidad de recuperación. Sólo se conservan el Salón de Reinos (antiguo Museo del Ejercito) y el Salón de Baile (o Casón del Buen Retiro)



Este rey, mostró una especial predilección por el Real Sitio de El Pardo, donde mandó construir el Palacio de la Zarzuela, actual residencia de la Familia Real



Y ampliar la Torre de la Parada, a partir de un diseño de Juan Gómez de Mora. Este último edificio fue erigido como pabellón de caza por Felipe II y resultó completamente destruido en el siglo XVIII.



La arquitectura civil tiene en el Palacio de Santa Cruz y en la Casa de la Villa, ambos proyectados por Juan Gómez de Mora en el año 1629



la Casa de la Villa fue diseñada como sede del gobierno municipal y Cárcel de Villa. Sus obras comenzaron en 1644, quince años después de realizarse el proyecto, y finalizaron en 1696.



Entre las residencias nobiliarias, figuran el Palacio del duque de Abrantes, construido por Juan Maza entre 1653 y 1655 y transformado sustancialmente en el siglo XIX



Y el Palacio de la Moncloa. Este último fue erigido en el año 1642, a iniciativa de Melchor Antonio Portocarrero y Lasso de la Vega, conde de Moncloa y virrey del Perú, su primer propietario.



Monasterio de Agustinas Descalzas de Santa Isabel, en colaboración con Jerónimo Lázaro Goiti (1639-1648).   


La Colegiata de San Isidro (1622–1664) fue fundada como iglesia del antiguo Colegio Imperial.


La Ermita de San Antonio de los Portugueses estuvo ubicada en una isla artificial, en medio de un estanque lobulado, dentro de los Jardines del Buen Retiro. Fue edificada entre 1635 y 1637 por Alonso Carbonel y derribada en 1761, para levantar, sobre su solar, en el reinado de Carlos III, la Real Fábrica de Porcelana de la China, igualmente desaparecida.


El edificio actual del Convento de San Plácido, obra de Lorenzo de San Nicolás, data de 1641. La decoración interior es la parte más sobresaliente y en él se conserva un Cristo yacente de Gregorio Fernández

Conforme fue avanzando el siglo XVII, los exteriores sobrios fueron perdiendo vigencia y se impuso un estilo plenamente barroco, sin apenas concesiones al clasicismo.



 Esta evolución puede apreciarse en la ya citada Casa de la Villa, que, dado su prolongado proceso de construcción (el diseño se hizo en 1629 y el edificio se terminó en 1696), fue incorporando diferentes elementos ornamentales en su fachada clasicista, acordes con las nuevas tendencias.


La Capilla de San Isidro ejemplifica el apogeo del barroco. Fue construida como un anejo de la iglesia de origen medieval de San Andrés para albergar los restos mortales de san Isidro.



Junto a la basílica neoclásica de San Francisco el Grande (siglo XVIII), se halla la Capilla del santo Cristo de los Dolores para la Venerable Orden Tercera de San Francisco (1662–1668), realizada por el arquitecto Francisco Bautista.



El Convento de Nuestra Señora de la Concepción o de las Góngoras es otro ejemplo del barroco madrileño.


la iglesia medieval de San Ginés, llevada a cabo, a partir de 1645, por el arquitecto Juan Ruiz. Es de planta de cruz latina, de tres naves, con crucero y cúpula.


 Corrala de la Ribera de Curtidores

La Cerca de Felipe IV provocó varios efectos en el desarrollo urbano: por un lado, impidió la expansión horizontal de Madrid y  bien entrado el siglo XIX, cuando fue demolida y pudieron acometerse los primeros ensanches, favoreció un cierto crecimiento vertical, dando lugar a las corralas, viviendas dispuestas en varias alturas.



De la cerca, aún se mantienen en pie algunos restos, como los situados en la Ronda de Segovia, en los alrededores de la Puerta de Toledo






Carlos II, Juan Carreño Miranda

Con la llegada al trono de Carlos II (r. 1665–1700), se frenó el ritmo constructor del reinado anterior, sobre todo en lo que respecta a las edificaciones civiles.



Entre éstas, tan sólo cabe mencionar la Puerta de Felipe IV (1680), que, pese a su nombre, fue erigida en honor de María Luisa de Orleáns, primera esposa de Carlos II. Trazada por Melchor Bueras, estuvo inicialmente emplazada en la Carrera de San Jerónimo, hasta su traslado, a mediados del siglo XIX, a la calle de Alfonso XII, donde sirve de acceso al Parque de El Retiro.



 La iglesia de  San Luis Obispo, que abrió sus puertas en 1689, en tiempos de Carlos II, y fue incendiado en 1935.


Sólo se conserva su fachada principal, que fue trasladada e integrada en la estructura de la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, en la calle del Carmen.


La Iglesia de Nuestra Señora de Montserrat, que forma parte del convento homónimo.​ Fue trazada en el año 1668 por el arquitecto Sebastián Herrera Barnuevo, si bien su proyecto fue transformado por Gaspar de la Peña, Juan de Torija, Pedro de la Torre, Francisco Aspur y Pedro de Ribera



La Iglesia de las Calatravas (1670–1678), situada en la calle de Alcalá. Se debe a un diseño de fray Lorenzo de San Nicolás



El Convento de las Comendadoras de Santiago se aproxima más al arquetipo arquitectónico de la primera mitad del reinado de Felipe IV, caracterizado por su sobriedad. El edificio, que empezó a construirse en 1667, destaca por su iglesia, de planta de cruz griega.

Bien amigos, espero que tras describiros este Madrid confuso, difuso y profuso, hayais entendido al menos un poco, su trayectoria arquitectónica y sepais perdonar los posibles errores.
.En unos edificios que eran proyectados por unos arquitectos, sobre construcciones ya existentes y decrépitas, eran continuados por otros y finalizados, a veces muchos años despues, por terceros  o cuartos, es complicado delimitar como y cuando se construyeron...asi que lo dicho y espero que a pesar de todo. os guste. Saludos.





https://es.wikipedia.org/wiki/Arquitectura_barroca_en_Espa%C3%B1a

http://www.miradormadrid.com/madrid-de-los-austrias-una-visita-al-viejo-madrid/

https://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Cultural_heritage_monuments_in_Madrid

https://commons.wikimedia.org/wiki/Category:El_Madrid_de_los_Austrias

http://www.arteespana.com/madriddelosaustrias.htm

https://artedemadrid.files.wordpress.com

http://img.rutasconhistoria.es

https://investigart.files.wordpress.com

Y si quereis mas detalles, podeis consultar el Baúl del Arte, dedicado a iglesias. conventos y otros temas matritenses, cuyos enlaces figuran en el lateral de esta página.